Como ya es sabido hace días, los bancos han echado la persiana en Chipre, no es posible sacar dinero, o no al menos todo lo que el depositante quisiera.
Es una medida que ha impuesto la UE a los chipriotas para echarles el flotador, ahora que están con el agua al cuello.
El asunto, es que todo ciudadano de a pie tendrá que colaborar vía impuesto, a evitar la bancarrota del país.
Esto crea un peligroso precedente, y en mi opinión, es que la consecuencia directa será que la gente común no es que confiemos menos que antes en los bancos, sino que volverán los tiempos de meter el dinero debajo del colchón.
En fin, como siempre aquí os dejo la información y aquí la interpretación que de los hechos hace el economista Juan Ramón Rallo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario